Ir al contenido principal

Comentarios sobre la muerte de Diomedes Díaz.

Bueno, al ver la tristeza de mi padre es fácil entender lo grande que era Diomedes, anoche mientras casualmente departíamos, recibió la noticia por medio de varias llamadas telefónicas y la televisión, eran lagrimas de un dolor profundo, se le fue un amigo. Diomedes, compañero sonoro imprescindible de parrandas, filosofo de la vida, Tu lienzo tuvo muchos matices, digno de alguien grande, de alguien que le temía a la muerte, como lo dijo en sus propias palabras "ni de viejo me quiero morir". Colombia llora tu partida, tus canciones que con el alma interpretabas, provocaban sentimientos viscerales para reír, llorar, gozar y ver la vida de una forma distinta. Quien no se gastó hasta lo que no tenía al escuchar a Diomedes decir en alguna de sus parrandas " lo que pasa es que hay unas que creen que el mundo es de ellas y los demás vivimos alquilados" o cuando pregonaba la llegada de una vaca que nunca llegó.

Eres leyenda Diomedes, eres lucero espiritual, has dejado una huella en este país que necesita mas personas alegres y carismáticas como tu. Nos regalaste esa ventana marroncita, esa pentafonía musical, que solamente tú pudiste logras. Con tu música muchos nos enamoramos, nos despechamos y siempre terminamos en los recuerdos de ella, gracias, muchas gracias.

Si, Diomedes, le temías a la muerte y dios, si existe, te dio una de las mejores formas de morir, dormido porque "si la vida fuera estable todo el tiempo, yo no bebería ni malgastaría la plata, pero me doy cuenta que la vida es un sueño y antes de morir es mejor aprovecharla".

Gracias Diomedes por tus ocurrencias, por tus canciones, por haber vivido haciendo lo que mejor supiste hacer "cantando, cantando, cantando versos bonitos".

Diomedes eres poesía hecha hombre, hecha vallenato.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El malabarista del déficit y la responsabilidad del gobierno

 Columna de opinión Por Juan David Rivero Raillo En los últimos meses, los maestros de Colombia hemos presenciado una crisis profunda en nuestro régimen especial de salud, pensiones y cesantías, creado por la Ley 91 de 1989 . Lo que se anunció como un nuevo modelo para dignificar la atención del magisterio terminó convertido en un caos financiero y operativo que hoy tiene al Fondo del Magisterio en un déficit histórico de 1,6 billones de pesos. No podemos olvidar que esta crisis comenzó con la llegada de Jhon Mauricio Marín a la Fiduprevisora . Fue nombrado durante el actual gobierno, como cuota política del Partido de la U , un partido con un largo historial de corrupción y clientelismo. Marín, que ya cargaba con cuestionamientos en Ferrocarriles Nacionales por contratación directa, aterrizó en la Fiduprevisora con la promesa de administrar un nuevo modelo de salud. Sin embargo, su gestión se caracterizó por decisiones lesivas, como la contratación del software HORUS , que cost...

Abelardo de la Espriella: Un peligro para la democracia.

Hay cosas que no se pueden pasar por alto cuando hablamos de quién debería ocupar la presidencia de un país. No basta con títulos, discursos rimbombantes ni frases cargadas de indignación. Un líder debe tener equilibrio emocional, empatía y la capacidad de escuchar sin perder el control. En ese sentido, cada vez que escucho hablar a Abelardo de la Espriella, me preocupa profundamente lo que significaría para Colombia un hombre con su temperamento al frente del Estado. No lo digo solo por su estilo confrontativo. Lo digo porque su propia historia lo muestra. Él mismo, sin reparo alguno, confesó que de niño maltrataba gatos, que les ponía pólvora “por diversión” (Infobae, 2023). Lo dijo sin un atisbo de vergüenza, como si aquello no hablara de un patrón psicológico muy serio: una conducta que, aunque haya ocurrido en la infancia, revela una relación peligrosa con la empatía. Porque no es normal que alguien se divierta causando dolor, y mucho menos que de adulto lo cuente con ligereza, si...

ÁLVARO URIBE: Inmunitas.

 ÁLVARO URIBE: Inmunitas. Columna de opinión  Por: Juan David Rivero Raillo Desde la perspectiva de la biopolítica —y tomando como base la idea de inmunitas desarrollada por Roberto Esposito— el caso de Álvaro Uribe Vélez no es solo un episodio judicial más. Es la evidencia más clara de cómo una persona puede convertirse en un “cuerpo inmune” dentro del cuerpo político de un país. Mientras la justicia se aplica con fuerza sobre los jóvenes de barrio, los campesinos o cualquier ciudadano común, sobre él parece activarse un escudo invisible que impide que las consecuencias de sus actos lleguen a tocarlo. Esta inmunidad no es magia: es poder cuidadosamente tejido durante décadas. Este blindaje no surgió de un día para otro. Se construyó paso a paso, con alianzas políticas, relaciones en las altas cortes, vínculos con sectores militares, empresariales y mediáticos. Se ha fortalecido con el tiempo, incluso después de escándalos nacionales y procesos judiciales, resistiendo cambios ...