El púlpito como tarima: el día que la fe se arrodilló ante el ego. Por: Juan David Rivero Raillo Para Semilla. El Pasquín sinvergüenza. Hay decisiones humanas que no se explican desde la fe, sino desde el trastorno. La alianza entre el pastor Miguel Arrazola y Abelardo de la Espriella no es una coincidencia celestial, sino un fenómeno digno de análisis clínico, sociológico y político. Lo que presenciamos no es un acto de espiritualidad, sino un espectáculo donde la religión se prostituye para servir al poder, y el poder se disfraza de cruz para entrar en el templo sin ser abucheado. Desde la psicología, lo de Arrazola y De la Espriella podría definirse como una simbiosis narcisista: el primero necesita reconocimiento espiritual, el segundo necesita legitimidad moral. Uno busca influencia, el otro absolución. Y juntos, se retroalimentan: el pastor se siente más importante por codearse con el “líder político”, y el político se siente redimido al recibir la bendición del pastor. Es el ete...