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Sergio Fajardo insiste en venderse como el candidato del centro, el de los “modales”, el que no grita ni polariza. Pero esa fachada de mesura esconde algo más preocupante: una profunda cobardía política. Porque cuando el país clama por cambios estructurales, cuando la realidad exige decisiones valientes, Fajardo se escabulle, se acomoda, se borra.
🎭 Se presenta como distinto, pero en el fondo es lo mismo. Cambia las formas, sí: habla más suave, no insulta, no amenaza. Pero el fondo es idéntico al de la ultraderecha que dice rechazar. Su “neutralidad” ha sido funcional al statu quo. Es un facho con disfraz de catedrático, un hombre que se niega a mancharse las manos con decisiones difíciles porque, en el fondo, no quiere incomodar a nadie.
📌 Cuando la gente salió a las calles a protestar contra la violencia estatal y la desigualdad en 2021, ¿dónde estaba Fajardo? ¿En alguna plaza, alzando la voz? No. Estaba viendo ballenas. En el punto más álgido de la crisis social, decidió alejarse del país, como si el dolor colectivo no le incumbiera. Esa no fue una omisión inocente: fue una elección consciente. Una elección cómoda.
🤡 Luego, cuando la historia le ofreció la oportunidad de ponerse del lado correcto, volvió a fallar. Dijo que no apoyaría a nadie en segunda vuelta. Se vendió como el garante de la “decencia”. Pero terminó haciendo lo impensable: apoyó a Rodolfo Hernández, un personaje autoritario, machista y sin propuestas, que reflejaba lo peor del viejo país que supuestamente Fajardo quería superar. ¿Eso es coherencia? No. Eso es oportunismo.
📣 La izquierda lo entendió. Quienes alguna vez confiaron en su discurso académico y su aparente limpieza moral se dieron cuenta de que Fajardo no es un aliado del cambio, sino un obstáculo. Porque cambiar a Colombia implica tomar decisiones incómodas, romper con privilegios, tocar intereses. Y eso, para Fajardo, es impensable. Él quiere estar bien con todos: con los banqueros y con los estudiantes, con los empresarios y con los excluidos. Pero ya lo sabemos: quien quiere quedar bien con todos, termina traicionando a todos.
❌ Sergio no incomoda.
❌ Sergio no decide.
❌ Sergio no transforma.
Y por eso, Sergio nunca será presidente.
Porque este país necesita valentía, no tibieza. Coherencia, no contradicciones. Cambio real, no maquillaje académico.
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#FajardoNoEsCambio
#NiAquíNiAllá
#ColombiaNoNecesitaCentrosCómodos

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